Cuento motor: la semilla que crece
El profe narra un cuento breve en el que cada alumno es una semilla que duerme bajo la tierra, germina, crece hasta ser un árbol y vuelve a descansar. Con movimientos lentos se trabaja la expresión corporal, el estiramiento suave y la calma.
Cómo se juega
- Pon música tranquila y pide que se repartan por el espacio y se hagan una bolita en el suelo, de rodillas con la frente cerca de las piernas: son semillas dormidas (30 s).
- Narra: «Llega la lluvia…» Tú das golpecitos suaves con los dedos en el suelo y las semillas respiran hondo, hinchando la espalda tres veces (1 min).
- «Sale el sol y la semilla brota»: sacan muy despacio un brazo, luego el otro, como los primeros brotes, y se van poniendo de rodillas (1 min y medio).
- «El tallo crece»: se ponen de pie poco a poco, estirando los brazos hacia arriba hasta ser un árbol alto y aguantan 3 respiraciones (1 min y medio).
- «Sopla una brisa suave»: el árbol se balancea de un lado a otro sin mover los pies y deja caer sus hojas sacudiendo suavemente los dedos (1 min).
- «Llega el otoño»: el árbol vuelve despacio a ser semilla, bajando hasta el suelo, y descansa en silencio 1 minuto hasta que se apaga la música (1 min y medio).
Normas
- Todos los movimientos se hacen a cámara lenta, siguiendo la voz del profe.
- Cada semilla tiene su propio espacio y no toca a las demás.
- Se escucha el cuento en silencio; solo se habla al final.
- Al bajar al suelo se apoyan primero las manos para no caer de golpe.
Variantes
Más fácil
Narra solo tres momentos (dormir, crecer y volver a dormir) con el profe haciendo los movimientos a la vista.
Estándar
Las cinco escenas del cuento con música suave.
Más difícil
Cada alumno elige qué planta es y crece de forma distinta (girasol, sauce, cactus) manteniendo el ritmo lento del cuento.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: el alumno representa la semilla sentado, encogiendo y extendiendo el tronco y los brazos.
- Discapacidad visual: describe con detalle cada movimiento y permite que toque tus brazos para comprender la postura de árbol.
- Timidez: el alumno puede hacer el cuento cerca del profe o con los ojos cerrados para no sentirse observado.
Objetivos
- Expresar con el cuerpo las fases de un cuento sencillo.
- Moverse de forma lenta y controlada para recuperar la calma.
- Estirar suavemente el cuerpo de forma global.
Material para una clase de 25
- música: 1
Consejo para el profe
Deja pausas largas entre frases: tu voz marca el ritmo. Con el tiempo, un alumno puede ser el narrador.
Criterios de evaluación LOMLOE: 1.3 4.3
En PatioLab tienes «Cuento motor: la semilla que crece» y más de 1.300 actividades listas para arrastrar a tu sesión y usar en el patio desde el móvil.
Más actividades de este tipo
Otras actividades de vuelta a la calma para Primaria
¿Cuánto dura un minuto?
Con los ojos cerrados y en completo silencio, cada alumno levanta la mano cuando cree que ha pasado un minuto exacto, sin contar en voz alta.
¿Qué ha cambiado en mi pareja?
Por parejas, uno observa con atención la postura y el aspecto del compañero, se da la vuelta y el otro cambia en silencio tres detalles; después hay que descubrirlos.
¿Quién falta en el corro?
Con los ojos cerrados, el grupo espera mientras el profe esconde a un compañero bajo una tela grande; al abrirlos, hay que descubrir quién falta.
Adivina el minuto en silencio
El alumnado, sentado y con los ojos cerrados, intenta calcular mentalmente cuándo ha pasado un minuto exacto y lo indica levantando la mano.
Análisis de la sesión en grupo
Análisis en grupo de la sesión que acaba de terminar a partir de tres preguntas: qué hemos aprendido, qué nos ha costado y qué mejoraríamos.
Autorretrato corporal
Actividad de cierre en la que, por parejas, se dibuja la silueta del cuerpo en papel grande y se colorean las partes más trabajadas, añadiendo palabras sobre lo vivido.