Respiración con labios fruncidos tras el esfuerzo
El alumnado aprende la respiración con labios fruncidos: inspirar por la nariz y soltar el aire despacio por la boca con los labios casi cerrados, como si se apagara una vela sin que se apague. Se trabaja la recuperación del pulso tras el esfuerzo y una técnica útil ante nervios o fatiga.
Cómo se juega
- Justo al terminar la parte principal, el alumnado se queda de pie o sentado en su sitio y se toma el pulso en el cuello o la muñeca durante 15 segundos para tener una referencia (30 s).
- Explica la técnica: inspirar por la nariz contando dos y soltar el aire por la boca con los labios fruncidos contando cuatro, sin forzar ni soplar fuerte.
- Prueba con la mano: colocan la palma a un palmo de la boca y deben notar un hilo de aire suave y continuo, no un soplido; practican cinco respiraciones (1 min).
- Dos minutos seguidos de respiración con labios fruncidos, caminando muy despacio o sentados, alargando la espiración a seis si se sienten cómodos.
- Vuelven a tomarse el pulso 15 segundos y lo comparan con el primero (30 s).
- Cierre de 1 minuto: explica que sirve para recuperar el aliento tras una carrera o cuando los nervios aceleran la respiración antes de un examen.
Normas
- No se fuerza la espiración ni se sopla con fuerza.
- Quien se maree se sienta y vuelve a respirar normal.
- El alumnado con asma tiene su inhalador a mano y avisa si nota dificultad para respirar.
- Se respeta el silencio durante los dos minutos de práctica.
Variantes
Más fácil
Inspirar dos tiempos y soltar el aire en tres, sentados.
Estándar
Inspirar dos tiempos y soltar el aire en cuatro, caminando despacio.
Más difícil
Llegar a seis tiempos de espiración y comprobar quién consigue la mayor bajada de pulso.
Adaptaciones
- Con movilidad reducida, se realiza en la silla sin necesidad de caminar.
- Para alumnado con discapacidad auditiva, usa los dedos para marcar el conteo de cada fase.
- Para alumnado con asma o poca condición física, mantén un ritmo de dos y tres y deja que cada uno elija si camina o se sienta.
Objetivos
- Aplicar una técnica respiratoria que facilita la recuperación tras el esfuerzo.
- Comprobar mediante el pulso el efecto de la respiración sobre el cuerpo.
- Disponer de un recurso sencillo para calmarse ante situaciones de nervios.
Consejo para el profe
El fallo típico es soplar fuerte y vaciar los pulmones de golpe; la prueba de la mano lo corrige enseguida. Funciona mejor si se hace en cuanto termina el esfuerzo, cuando el pulso todavía está alto.
Criterios de evaluación LOMLOE: 1.2 1.1
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