El pulso que se esconde
El profe marca un pulso con el pandero y los niños lo siguen con palmas; de repente el pandero se esconde y los niños deben seguir el pulso solos hasta que vuelva. Se trabaja interiorizar un pulso estable.
Cómo se juega
- Sentados, todos dan palmadas suaves en las rodillas al mismo tiempo que el pandero, a un ritmo tranquilo (2 min).
- El profe esconde el pandero detrás de la espalda sin dejar de tocarlo flojito y los niños siguen con las palmas (2 min).
- Ahora el pandero se calla del todo durante unos golpes y los niños siguen solos; cuando vuelve, comprobamos si íbamos juntos (3 min).
- Lo hacemos de pie caminando: el pulso se esconde y seguimos andando igual hasta que reaparece (2 min).
- Cerramos con el pulso del corazón: manos en el pecho y respiración tranquila (1 min).
Normas
- Seguimos el pulso aunque no suene.
- No corremos: igual que antes.
- Cuando vuelve el pandero, escuchamos si vamos juntos.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, el pandero solo se esconde detrás de la espalda pero sigue sonando flojito.
Estándar
Con 4 años, el pandero se calla durante cuatro golpes y vuelve.
Más difícil
Con 5 años, el pandero se calla más tiempo y luego lo hacemos caminando.
Adaptaciones
- Discapacidad auditiva: el pulso se marca también con la mano arriba y abajo, que se esconde igual que el sonido.
- Movilidad reducida: hacer toda la actividad sentado, con palmas o golpecitos en la silla.
- Menos destreza: sentarle al lado del adulto, que mantiene el pulso suave tocándole el hombro.
Objetivos
- Mantener un pulso estable sin apoyo sonoro.
- Coordinar palmas o pasos con el grupo.
- Desarrollar la escucha atenta.
Material para una clase de 25
- pandero
Consejo para el profe
Es normal que se aceleren cuando el pandero calla: no lo corrijáis con palabras, el pandero vuelve y les reajusta. Escoged un pulso de paseo tranquilo, más lento de lo que os parece.
Criterios de evaluación LOMLOE: 2.3 4.3
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