¡Que se cae! Mi torre y mi derribo
Cada niño construye su propia torre de bloques de espuma, avisa en voz alta «¡que se cae!» y la derriba como quiera mientras los demás miran y celebran. Se vive el placer de construir y de destruir con un ritual que da protagonismo a cada uno y respeta lo que hacen los demás.
Cómo se juega
- Repartimos los bloques en montones por la sala, cada montón con su colchoneta al lado (2 min).
- Cada uno construye su torre, alta o baja, recta o torcida, como quiera (4 min).
- Cuando alguien acaba, levanta la mano y grita «¡que se cae!»; los demás paran y miran (3 min).
- El constructor la derriba a su manera: con un soplido de mentira, con la tripa, cayendo encima en la colchoneta o con un pie, y todos aplauden (4 min).
- Volvemos a construir una torre nueva, esta vez para derribarla de otra manera (2 min).
Normas
- Cada uno derriba solo su torre.
- Antes de tirarla, gritamos «¡que se cae!».
- Cuando alguien tira su torre, miramos y aplaudimos.
- Si caemos con la torre, siempre sobre la colchoneta.
Variantes
Más fácil
Con 3 años, torres de tres o cuatro bloques y derribo con las manos o los pies.
Estándar
Con 4 años, torres más altas y elegimos entre varias formas de derribarla.
Más difícil
Con 5 años, antes de derribarla cuentan cómo lo van a hacer y lo cumplen.
Adaptaciones
- Movilidad reducida: construye sobre una mesa baja o en el suelo junto a la silla y derriba con un brazo o un churro de piscina.
- TEA: si le cuesta ver caer su torre, puede guardarla entera y derribar una que hace el profe.
- Más destreza: construir con bloques de formas distintas que hay que equilibrar.
Objetivos
- Disfrutar del ciclo de construir y derribar con control.
- Coordinar la colocación de bloques y el gesto de derribo.
- Respetar el momento de protagonismo de cada compañero.
Material para una clase de 25
- bloques de espuma: 40
- colchonetas: 4
Consejo para el profe
Lo importante no es la torre sino el ritual: el aviso y la mirada del grupo convierten el derribo en algo valioso. El error típico es que alguno derribe la de otro; recordadlo con calma y ofrecedle construir otra para él.
Criterios de evaluación LOMLOE: 1.2 3.1
En PatioLab tienes «¡Que se cae! Mi torre y mi derribo» y más de 8.700 actividades listas para arrastrar a tu sesión y usar en el patio desde el móvil.
Más actividades de este tipo
Otras actividades de parte principal para Infantil
¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
Con el famoso diálogo de Caperucita y el lobo, los niños localizan, agrandan y mueven distintas partes de su cuerpo.
¡Ahora soy yo el lobo!
Hay un lobo que persigue a los cerditos y, cuando pilla a uno, se cambian los papeles: el cerdito aúlla «¡ahora soy yo el lobo!» y el antiguo lobo se convierte en…
¡Color, color! Toca el rojo y a salvo
Versión para pequeños del juego tradicional de «Color, color»: quien la liga dice un color y todos corren a tocar algo de ese color que haya en el patio (una puerta, una…
¡Cuarta! Canicas gigantes que se buscan
Por parejas, un niño hace rodar su canica gigante y el otro intenta que la suya se pare a menos de una «cuarta» (un palmo de mano abierta), como en el juego tradicional…
¡Miau, mudanza! Ratoneras de aros
Cada ratón vive en una ratonera (un aro) y está a salvo dentro; cuando el gato maúlla «¡miau, mudanza!», todos tienen que salir y buscar otra ratonera mientras el gato…
¡Pilolo! Buscamos tesoros como en Ghana
Inspirado en el pilolo, un juego de búsqueda de Ghana: el profe esconde saquitos por el patio, grita «¡Pilolo!» y todos salen a buscarlos para llevarlos a la casa.